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Escrito por: Rubén Posligua Morales MSc.

Parte 2

A pesar de las descripciones y representaciones del trabajo en la Biblia, muchos de nosotros seguimos teniendo ideas erróneas al respecto.

Como se mencionó al principio del blog, parece que mucha gente incluidos los cristianos se aferra a la noción de que el trabajo es malo y el ocio es bueno. Algunas personas ven el trabajo como un mal necesario para obtener ingresos.

Lo vemos en la forma en que la gente habla de su empleo, disfruta de las vacaciones y los fines de semana, y sueña con la jubilación. Desde esta perspectiva, el trabajo se convierte en un medio para un fin: trabajamos para vivir, y vivimos para jugar los fines de semana en la medida en que nos lo podamos permitir.

No pretendo negar o ignorar las dificultades reales que a veces conlleva el trabajo o los beneficios del descanso. De hecho, nuestras labores pueden ser a veces un martirio diario.

Independientemente de nuestras ocupaciones, todos tenemos períodos en las que el trabajo parece ser una tarea aburrida, inútil, frustrante, agotadora e ingrata. La Biblia nos dice que el trabajo se ha convertido en una labor dura, que la creación está maldita y la experiencia atestigua que muchos de nuestros compañeros de trabajo son indiferentes o incluso hostiles al cristianismo.

Es comprensible, entonces, que muchas personas sientan una falta de propósito en su trabajo, duden de sus elecciones laborales, no estén seguros de su trayectoria profesional y a menudo se sientan inseguros en su empleo. El pecado en el lugar de trabajo es real tanto en nosotros como en nuestros compañeros y todos podemos dar fe de haberlo experimentado en el mundo caído.

Sin embargo, enfrentarse a los efectos inevitables del pecado en nuestro trabajo es diferente a considerar categóricamente que todo el trabajo es malo y todo el ocio es bueno.

La Biblia describe el trabajo como un privilegio que trae gozo, no como una necesidad a regañadientes. Dios es un trabajador, y ha hecho a la humanidad para que trabaje. De hecho, nuestro trabajo diario es una de las formas más importantes en que podemos llevar funcionalmente la imagen de Dios en el mundo material.

Entender mal este concepto tendrá graves consecuencias prácticas: en lugar de ser dueños de nuestro trabajo, nos convertiremos en sus esclavos; en lugar de gobernar nuestro trabajo, nuestro trabajo nos gobernará a nosotros. Este no es el plan ni el diseño de Dios para sus hijos.

Otro concepto erróneo sobre el trabajo en la cultura contemporánea está relacionado con los tipos de trabajo en los que estamos empleados. Por ejemplo, muchas personas consideran que los trabajos basados en los servicios son intrínsecamente inferiores a los trabajos basados en el conocimiento.

Gracias por el tiempo que usted ha empleado en la lectura de este blog, y entender de mejor manera lo que es el verdeado trabajo, bendiciones.

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