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Las palabras pueden desgarrar mi corazón

Escrito por: Rubén Posligua Morales MSc.

Parte 2

El perdón se lleva a cabo en la mente de Dios. Antes de examinar las verdaderas evidencias del perdón, es bueno que se observen algunos hechos concernientes al perdón. C. C. Crawford escribió: “el perdón no es algo que se hace dentro de nosotros, sino algo hecho en el cielo para nosotros”.

La amnistía, absolución o indulto emana de la residencia del gobierno que tiene la autoridad para otorgar el perdón. En los asuntos espirituales, el perdón se lleva a cabo en la mente de Dios, puesto que Él es el que perdona nuestros pecados.

Nosotros sólo podemos saber que estamos perdonados cuando Dios nos lo dice. Si alguien ha ofendido a un amigo y entonces le pide perdón, sólo podrá saber que está perdonado cuando su amigo le diga: “Te perdono”. Lo mismo sucede con Dios. Podemos estar seguros de que estamos perdonados solamente cuando Él nos dice cuándo y sobre qué condiciones nos perdonará.

Sólo Dios tiene la potestad o la autoridad de establecer los términos en los cuales nos ha de perdonar. En vista de que Él es el único contra quien se ha pecado y es el único digno de perdonarnos, entonces Él tiene el derecho de declarar sobre qué base nos perdonará. Es nuestro deber encontrar cuáles son los términos del perdón y cumplirlos.

Estás dispuesto a dejar a entregar esta carga tan pesada, llena de; dolor del pasado y pasárselo a nuestro Señor Jesús. 

¿Estarías dispuesto a entregar a nuestro Señor y Salvador Jesucristo esta carga emocional, si su respuesta es sí, oremos en este momento y confesemos este pecado a nuestro Salvador en oración y entremos al trono de gracia para encontrar pronto socoro, empiece diciendo?

“Señor Jesús, gracias por cuidar mi corazón cuanto ha sido lastimado, solo tú sabes el dolor que sentido. Por el trato que he recibido, mi enojo mi falta de afecto por mi falta de perdón, te entrego a ti en este momento todos mis problemas para poder recibir de usted este perdón que se convertirá en mi como un descanso que he necesitado por mucho tiempo y decido perdonar a todos los que me han hecho daño por mucho tiempo y pido humildemente su perdón. Amen

Nuestras lágrimas de gratitud para nuestro Señor y Salvador Jesús revelaban que hemos elegido experimentar la libertad del perdón. Y al mismo tiempo, a través del poder del perdón, nuestros sacos llenos de amargura y dolor habían sido quitados.

Personalmente sé lo que es sentirse cargado por las rocas de resentimiento. Si tú también sientes ese peso, yo lo comprendo. 

Gracias por llegar hasta aquí con la lectura, espero que este pequeño blog haya sido de bendición para su vida.

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